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| Ilustración realizada por Marielisa Rotundo/@Panacearte |
A pesar de las dificultades muchos venezolanos no se quedan
callados y rompen ese cerco mediático impuesto por el gobierno, tal es el caso
del activista Freider Gandica, un joven tachirense que a través de sus columnas
en La Patilla y El Nacional, denuncia la injusticia y da a conocer la realidad
de Venezuela.
A la corta edad de 21 años, Freider se ha convertido en un
vocero de los oprimidos, denunciando día a día su descontento con el actual
régimen venezolano. El joven tachirense oriundo del municipio Panamericano,
lleva una carrera política y periodística que muchos desearían tener,
desempeñando grandes cargos dentro del partido político Voluntad Popular y
ocupando un espacio bien ganado dentro de los medios de comunicación
nacionales.
Ser columnista no es fácil en un país donde decir la verdad representa
grandes riesgos, por eso en esta oportunidad nuestro medio de comunicación le
abre las puertas al valiente columnista para que nos cuente su historia.
¿Desde qué edad escribes?
La escritura siempre llamó mi atención, puedo decir que la
primera vez que escribí algo fue a los 9 años, para una evaluación de mi
colegio; era un cuento navideño, recuerdo muy bien que lo titulé Noel Noel. Con
ese cuento gané un concurso de literatura, estaba hasta apenas en 4to grado.
Seguí escribiendo en bachillerato (tenía algunos 13 años) y lo hacía en el muro
de mi Facebook, eran cosas que me pasaban a diario, siempre las historias fueron
muy bizarras, pero, les gustaba a mis amigos. Luego creé una cuenta en Tumblr,
allí continué escribiendo mis propias historias, una fue muy famosa, se trataba
de una anécdota que me pasó mientras hacia una cola para comprar harina
precocida.
¿Cómo comenzó tu carrera en los medios de comunicación?
Siendo sincero, jamás imaginé escribir para algún medio de
comunicación. Creo que no lo saben, pero yo estudio ingeniería de gas, es algo
totalmente contrario a la literatura. Aún así, durante el marco de las
protestas que se llevaron el año pasado en favor a la Asamblea Nacional, llegó un
mensaje directo a mi Twitter, era de un periodista uruguayo el cual estaba al
tanto de mis opiniones en esa red social con lo que acontecía en el país; me
dijo que si me atrevía a escribir un artículo para El Observador (medio de
noticias de Uruguay) relatando como joven la persecución y la represión que se
vivía en esos días de protesta. Desde ahí empezó mi carrera en los medios de
comunicación.
¿Cuentas con el apoyo de alguien que edite tus artículos?
Sí, todo el contenido que escribo son ideas que se me vienen
a la mente al leer las noticias o escuchar ciertas declaraciones, pero, como lo
dije anteriormente, no soy periodista o comunicador social. Mi actual pareja
sentimental (que estudia Letras mención historia del arte) es quien se toma el
tiempo de hacerme la edición final para así tener un trabajo pulcro.
¿Qué les recomendarías a los futuros columnistas?
Decir sin miedo lo que piensan, es tu opinión la que se ve
reflejada y tendrá percusión. Leer bastante antes de redactar alguna columna.
También hay que perseverar, muchos de los que quieren escribir envían su
currículo a algún medio de comunicación que quizás en ese momento no le presten
atención, no por eso debes dejar de intentar, muchos de quienes hoy escribimos
una columna semanal empezamos en las redes sociales.
¿Qué te hizo entrar a la palestra política?
Muy complicada la pregunta, jajaja… antes de ser activista
de alguna organización, era apolítico. La razón remonta al 2007 con el cierre
de RCTV. Luego tenía 15 años cuando comenzó la campaña presidencial del 2012
contra el ex-presidente Hugo Chávez, y lo que pensaba de la política fue cambiando.
Empecé a conocer nuevos líderes que comprendían a los jóvenes y sus ideas, esos
líderes no nos miraban como un trampolín, nos miraban como lo que somos, el
futuro de la nación.
¿Por qué elegir a Voluntad Popular, qué te inspiro a
inscribirte en el partido?
La primera vez que oí Voluntad Popular fue en el 2012,
Leopoldo López era pre-candidato presidencial con un partido nuevo y joven. Mi
primo Alberto Duque era el responsable juvenil del municipio en el que vivo
(Panamericano, Táchira) y al ver que a mí me estaba empezando a gustar la
dinámica política me invitó a unirme a las filas de este partido. Era la
primera vez que me hacían este tipo de invitaciones, pues cuando estaba niño el
único partido político que conocía era Acción Democrática, ya que mis padres
militaban en esa tolda y siempre me llevaban a las actividades que se hacían.
Antes de responder con un sí, indagué ¿Qué es Voluntad Popular? Y salió en
google el sitio web del partido, leí cada uno de sus proyectos, descargué el
libro naranja y vi lo que ofrecía esta organización… Todos los líderes de ese
momento eran chamos que habían salido a la calle una y otra vez a defender
nuestra patria. Razones sobraron para darle F5 al navegador e inscribirme de
una vez en el partido. Tomé un capture a la inscripción y se la envié por BBM a
mi primo.
Constantemente manifiestas tu amor por el municipio
Panamericano ¿De dónde surge ese sentido de pertenencia?
Como saben soy oriundo del Táchira, de un pequeño pueblo de
la zona norte llamado Coloncito (capital del municipio Panamericano), aquí he
vivido gran parte de mi vida, mis abuelos paternos cuando empezaron su relación
bajaron desde una pequeña aldea del municipio Jáuregui (La Grita) e hicieron
vida en este pueblo tan próspero. Muchas razones tuvieron ellos para quedarse,
quizás son las mismas razones que tengo yo… Y es que despertarse muy temprano y
ver en el horizonte un paisaje montañoso es digno de admirar. En cada rincón
del municipio, hay gente buena, mujeres y hombres valientes, dignos de
representar nuestro gentilicio. Coloncito es un pueblo pequeño que deslumbra a
un gran país.
¿Tienes algún recuerdo o anécdota que nos puedas compartir
en dicho municipio?
Muchas, pero la entrevista se alargará más de lo visto… Les
puedo relatar una anécdota muy personal que viví junto a mi hermana en las
ferias de mi pueblo. Estábamos muy niños y mis padres nos llevaron a una tarde
con los enanitos toreros. La algarabía dentro de la plaza de toros (una plaza
que es instalada por las ferias) era impresionante, estaba repleta de gente del
pueblo y en esos instantes, surgió un concurso de bailes para niños… Mi hermana
y yo no les escapamos a nuestros padres y nos fuimos a inscribir en el
concurso, éramos algunos 10 participantes (todos niños, nuestra edad era de
algunos 6 años) y la competencia era bailar el pirulin pin pon, esta famosa
canción de Pedro el Escamoso. La sorpresa de nuestros padres fue vernos dentro
de la plaza de toros, el premio era una bicicleta, la cual nos terminamos
ganando con la barra de la gente que estaba.
Para cerrar me gustaría que le enviaras un mensaje a
Venezuela, a todos aquellos que te leen y siguen a través de tus redes
sociales.

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